La propuesta de
Cintas Cafeinadas -otro de los musculosos brazos con los que
la Hermandad de la Cafeína aporreaba a la internets en su incansable intento de repartir cultura por las buenas o por las buenas- es tan simple que basta con el subtítulo del sitio para explicar de qué va: “Críticas de cine en un renglón”. Punto.
Y por si hiciera falta más, está el sub-subtítulo, una suerte de slogan ideado por A. Camero que reza: “Porque al único al que le interesa saber cuántos libros ha leído un crítico es a su librero”.
Desde luego, tratándose de los verborrágicos literatos de la Hermandad, “un renglón” puede llegar a convertirse en una unidad de medida, digamos, por lo menos elástica; pero la intención está.
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