El señor Terrence Malick, después de 20 años de ausencia, nos dice: "Soldado Ryan ¡cométe ésta!". Pocas veces al acabar una película uno puede afirmar con regocijo: "Es una obra de arte". Este es uno de esos casos. Bélica antibélica, sin malos ni buenos, sin héroes ni patriotismos. Es una poesía, entre otras cosas a la singularidad humana. Grandes actores hacen papeles pequeños. Personajes creíbles. Por cada bala disparada vemos en ellos un miedo, un trauma, un deseo, una guerra. La fotografía es más que espectacular, creo que va de la mano con la banda sonora. La naturaleza, imponente, nos recuerda que somos abono. Es una gran película por esas razones y más. Porque a las masas le parece aburrida. Porque podés verla por escenas o al revés. Y porque si llega un amigo a tu casa y te pregunta "¿De qué se trata?", vos le podés decir: "De lo que estás viendo."
 Interlunio dictamina: 5 osos polares |
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