La película que Lock, Stock & Two Smoking Barrels hubiera querido ser si hubiera nacido en México... y con deficiencias mentales, botulismo y ano obstruido. Las actuaciones son muy malas (especial atención al mafioso ruso y al delincuente argentino), el guión es lamentable (los clichés del hacker-nerd son incontables, y las líneas de diálogo tienen la misma altura que las de la extinta "comedia" uruguaya Dos caraduras con suerte, por nombrar alguna) y como no, la ejecución de las historias cruzadas es tan patética como la cara de peor circunstancia de Schubert Pérez, alias Jorge Traverso.
Como no podría ser de otra forma, acuña frases memorables, tales como:
"Te equivocaste de panza, loca de mierda"
"Supongamos que vos tenés una célula...¿Hm?... Una célula..."
"Digamos que un puto día, vos tenés las defensas bajas y se te hace mierrrrrda [N de R. la célula]. Fumes o no fumes, fuiste..."
"¡Hey! Hay mil boludeces que te pueden matar antes que ésto... ¡Mil!"
"¡Nos dierron mierrgda!"
"... Si, en la panza. No sé como entrrarron..."
"...Trraigo plommo"
"...Prroblema porr serr gorrdo"
Finalmente, cabe reflexionar acerca del nombre. Cualquiera de los dos títulos que tiene la película hacen referencia a un hábito, que a lo largo de la hora y media de duración del film pasa casi desapercibido, como no sea por los estúpidos comentarios del hampón argentino, o la escena de casi violencia doméstica entre los farmaceutas porque la mina se metió un par de pitaditas. Es como si a El Padrino la hubieran llamado El arriesgado negocio familiar de las aceitunas.

 Kaniko Ramone dictamina: 1 osos polares |
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