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Todo daba vueltas. Lentamente, intentó levantarse. Sentía un dolor increíble en la cabeza. Evidentemente se había dado un buen golpe. Logró ponerse de pie y, girando levemente, contempló la habitación en la que se encontraba. Sintió frío en la planta del pie. Miró hacia abajo y vió que le faltaba un zapato... No lo entendía.... no lograba recordar qué estaba haciendo ni cómo había llegado allí. Sentía que tenía algo muy importante que hacer, pero no conseguía terminar de esclarecer sus pensamientos. Salió de la habitación, como si aquello pudiera ayudarlo a recordar.
Miró los carteles en las paredes del pasillo, más por costumbre que por curiosidad. ¡Sala de pruebas!... la revelación lo golpeó como un rayo. ¡Las pruebas! ¿Como podía haberlo olvidado? Comenzó a correr pasillo arriba, siguiendo la dirección que indicaban las flechas...
Se secó la frente con la manga. Asomó la cabeza por encima del escritorio volcado que le servía de refugio. Una bala pasó zumbando junto a su oreja. Se ocultó nuevamente... - ¡Malditos!... ¡Maldito servicio secreto! – el profesor se encontraba tendido en el piso junto a él. Intentó levantarse, pero se arrepintió rápidamente. Al parecer, el impacto de 9mm en el hombro le causaba un gran dolor. – Desde un principio supe que echarían todo a perder. Kai no dijo nada. Recién ahora entendía qué era lo que los hombres de traje hacían en el laboratorio. Su trabajo era controlar que todo saliera bien... y, según estaba comprobando ahora mismo, estaban autorizados a usar fuerza letal para conseguirlo. En otras palabras, intentaban detener el proyecto... y silenciar a todos los involucrados.
Era el momento que había estado esperando los últimos seis meses... y lo había olvidado. Su sueño más grande estaba por convertirse en realidad... ¡Y lo había olvidado! Siguió corriendo... No podía sacarse de la cabeza aquel pensamiento. Todavía no terminaba de desenmarañar sus recuerdos. Aún sentía que tenía algo sumamente importante que hacer... "¡Las pruebas!", se repitió a si mismo, "¡Tienen que ser las pruebas!". Sí, definitivamente tenía que ser eso... no se imaginaba qué podía ser más importante... Entonces llegó a su destino... vió a los hombres de negro a los que, a fuerza de costumbre y rutina, se había habituado después de tanto tiempo... estaban empuñando sus armas... y entonces supo que se equivocaba: sí había algo más importante...
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