Página  1 | 2 | 3 




















Deudas. Deudas. Más deudas. Publicidad. Más publicidad... ¿"Instituto Wiesengrund"? El remitente lo sobresaltó... Wiesengrund... conocía muy bien aquel nombre. Era difícil no conocerlo estando tan imbuído en el desarrollo científico de la física... En realidad, era difícil tener cualquier relación con la investigación científica de cualquier tipo en Alemania y no conocerlo. Buscó el abrecartas en el cajón del escritorio sin apartar la vista del sobre. Con mucho cuidado lo abrió.

Febrero 29
Estimado Dr. Ulbritch:

Probablemente le sorprenda recibir esta carta. Pido disculpas por adelantado por lo escueta de la misma, pero lamentablemente no puedo darle muchos más detalles por este medio. Me dirijo a usted a fin de solicitar su inestimable ayuda en un proyecto en el que yo y mi equipo estamos trabajando. Le solicito tenga a bien comunicarse conmigo lo más rápidamente posible.

Atte.:
Dr. Heinrich Wiesengrund


Releyó la carta. Simplemente no podía creerlo. Una de las mayores mentes científicas de los últimos 10 años estaba solicitando su ayuda. Nunca habría esperado nada parecido.

Miró por la ventana. Al parecer, seguiría lloviendo por el resto de la semana...

- Controlar un agujero de gusano?!!!!

Kai no podía dar crédito de lo que oía. La sonrisa del profesor era cada vez mayor.

- Los "agujeros de gusano" surgen de la teoría general de la relatividad de Einstein – intervino otro de los científicos – son un aspecto topológico hipotético del espacio-tiempo que básicamente seria un atajo entre dos puntos del mismo y... - el profesor lo interrumpió con un gesto.

- No creo que tengamos que explicarle al Dr. Ulbritch qué es un "agujero de gusano". Si mal no recuerdo, su tesis de doctorado versaba sobre ellos.

- Sí, pero es todo muy teórico... es decir, primero se necesitarían cantidades enormes de energía para expandir uno hasta un tamaño macroscópico. Después, está el problema de estabilizarlos... y aunque se lograra eso, habría que hacer una infinidad de pruebas para determinar el punto de salida y peor aún para controlarlo... Nadie ha intentado nada parecido.

El profesor frunció el ceño durante unos segundos, señal que todos sus estudiantes conocían, y que indicaba que estaba por decir algo fundamental. Luego, lentamente, comenzó a esbozar una sonrisa...

- Aún.

Analizó la situación. Sólo un hombre se interponía entre su refugio y el "agujero de gusano". El restante yacía unos cinco metros a la derecha. Había sido noqueado por uno de los científicos, desesperado, mientras luchaba por salvar su vida... aún así, los cuatro cuerpos inertes de delantal blanco lo miraban desde el suelo con una mueca de terror en sus rostros. Miró hacia la puerta. Al parecer los restantes hombres de negro, a quienes él mismo había aislado fuera del cuarto por medio del sistema de seguridad, estaban intentando entrar utilizando modernos sopletes de acetileno. No le quedaba mucho tiempo...

Estaba furioso... furioso porque se había equivocado... furioso porque su sueño había fracasado... furioso por seguir viviendo... y entonces tomó una decisión.

Buscó rápidamente en el suelo... nada. Miró alrededor... nada. Al menos nada que no lo obligara a exponerse más de lo recomendable. Se miró los pies. Se sacó uno de los zapatos. Golpeó con el puño el lado derecho del escritorio, mientras arrojaba el zapato hacia uno de los paneles metálicos de la pared izquierda. Una fracción de segundos después de que éste impactara en el muro con un ruido sordo, se levantó, saltó por encima del escritorio, y se abalanzó sobre el hombre de traje, que instintivamente giró su cabeza hacia el sonido. Los dos cayeron al suelo envueltos en un torbellino de golpes. Kai nunca había sido un gran luchador, pero la desesperación tuvo un efecto increíble sobre su fuerza, que al parecer aumentó exponencialmente. Finalmente logró noquear a su adversario.

Rápidamente se puso de pie, y comenzó a ingresar una serie de códigos en el panel junto al "agujero de gusano". Vió que el doctor había logrado levantarse e intentaba decirle algo. No le hizo caso... ya era demasiado tarde... y ya había tomado una decisión. Se volvió, se persignó, y saltó...


Página  1 | 2 | 3 

Letras Cafeinadas es un proyecto autónomo sin fines de lucro llevado adelante por æclipse µattaru. Todo el material publicado en este sitio cuenta con la autorización expresa de sus respectivos autores. O al menos con la autorización de impostores muy convincentes. O, en el peor de los casos, con un silencio que sonaba mucho a que estaba todo bien. Si usted reconoce alguna de las imágenes utilizadas en este sitio como propia, contáctese con nosotros para que sea otorgado el debido reconocimiento. O para que la imagen sea removida, si fuese usted una persona realmente horrible :(

Contacto: webmaster@cafeinitaprodigo.com
(c) 2005-2008 La Hermandad de la Cafeína

eXTReMe Tracker