![]() |
||
![]() |
||
![]() |
|
¿Para qué carajo sonaba la alarma a las 23:50? Seguro que era para recordar algo... ¿pero qué? Un hombrecillo pequeño terminó de envolver un paquete y lo colocó en una gran bolsa. Otro entró por la puerta y anunció algo así como que estaba todo listo, pero a él le costó entender porque su cabeza estaba muy enredada. Demasiado le costaba estar parado sin caerse, rascándose la panza (que, a propósito, era muy voluminosa). Pensaba, pensaba, pensaba... y nada. ¿De qué tenía que acordarse hoy, 24 de diciembre a las 23:50? Miró hacia la puerta tratando de enfocar, para ver un montón de manchas. Se esforzó mas y puso toda su concentración en eso, para ver un montón de gente expectante a un gran acontecimiento. Estaba alucinando: Una graciosa criaturilla brincaba y tenía algo en la nariz... ¿un foco rojo? ¿Qué cuernos estaba viendo? Sí, sin duda estaba alucinando. Caminó hacia la puerta y todos esos hombrecillos pequeños aplaudieron celebrando y riendo, algunos tomados de la mano entonando una canción. En la pared había un uniforme rojo colgado y un par de botas, como si estuviesen prontas para ponérselas al salir. Y allí estaba Papá Noel, desconcertado y borracho, a las 23:55. Dio media vuelta y se fue a dormir. "El año que viene no le den tanta sidra", dijo la esposa, y Rudolf apagó su nariz
|
|
![]() |
||||||||
|
||||||||
![]() |
||||||||